jueves, 13 de febrero de 2014

José Zorrilla.

José Zorrilla.

Biografía.

José Zorrilla 
(1817-1893)

José Zorrilla nació en Valladolid (1817). Su padre, José Zorrilla, era hombre de rígidos principios, absolutista y partidario del pretendiente don Carlos; su madre, Nicomedes Moral, mujer piadosa, sufrida y sometida al marido. Tras varios años en Valladolid, Burgos y Sevilla, la familia se estableció en Madrid, donde el padre ejerció con gran celo el cargo de superintendente de policía y el hijo ingresó en el Seminario de Nobles. 

Estudió leyes en las universidades de Toledo y Valladolid (1833-36), con nulo aprovechamiento. Durante unas vacaciones se enamoró de una prima, a la que evoca en "Recuerdo del Arlanza", era éste el primero de una larga lista de amores. 

Huyó de la casa paterna (1836), refugiándose en Madrid, donde la fama lo sacó súbitamente (1837) de una vida oscura y llena de privaciones: Zorrilla, un joven delgado y pálido, como lo han retratado varios contemporáneos, se reveló como poeta al pie del sepulcro de Larra, leyendo emocionadamente una composición en honor del suicida, cuando toda la capital se hallaba reunida en el cementerio para rendirle el último tributo. 

Se casó con Florentina O’Reilly (1839), viuda bastante mayor que él y con un hijo. No fue el dinero el motivo de la boda, pues estaba arruinada. Aparte la edad, varias causas concurrieron a hacer infeliz el matrimonio: la antipatía del hijo hacia el intruso, las riñas entre mujer y suegra, la desaprobación del padre. 

Viajó a Francia (1845), asistiendo en París a algunos cursos de la Facultad de Medicina y relacionándose con Dumas, George Sand, Musset y Gautier. Ese mismo año murió su madre, dejándole profunda melancolía. 

De regreso en Madrid (1846), recibió varios honores dos año más tarde: se le nombró miembro de la Junta del recién fundado Teatro Español; el Liceo organizó una sesión para exaltarle públicamente; la Real Academia lo admitió en su seno, aunque sólo tomaría posesión en 1885. Pero la muerte del padre (1849) le causó un duro golpe: su progenitor se negó a perdonarle la huida y la boda, dejando un enorme peso en la conciencia del hijo. Por otro lado, le legó considerables deudas. 

Huyendo de su mujer, se estableció en París (1851) y Londres (1853), a donde le acompañaron los inseparables apuros económicos. En París endulzó sus penas Leila, a quien amó apasionadamente. En tanto que en la capital británica hizo amistad con el famoso relojero Losada que le ayudó. 

Embarcó, por fin, rumbo a México ( 1854-66), interrumpiendo su estancia allí para pasar un año en Cuba (1858). Llevó en aquel país una vida de aislamiento y pobreza, sin mezclarse en la guerra civil, que dividía a federales y unitarios. Cuando Maximiliano ocupó el poder (1864), Zorrilla se convirtió en poeta áulico y fue nombrado director del Teatro Nacional. 

Muerta su esposa, regresó a España (1866), donde se le admiraba, pero se le creía superado. El fusilamiento de Maximiliano, abandonado a su triste suerte por el Papa y Napoleón III, le produjo una profunda crisis religiosa. 

Casado de nuevo con Juana Pacheco (1869), siguió en permanentes apuros económicos, de los que apenas lograrían sacarle ni una comisión gubernamental en Roma (1873) ni una pensión nacional otorgada tardíamente. 

Se hizo famoso dando recitales públicos y obtuvo numerosos honores entre los que sobresalen su nombramiento de cronista de Valladolid (1884) y su coronación como poeta nacional en Granada (1889). 

Murió en Madrid (1893), tras una intervención quirúrgica para extraerle un tumor cerebral. Su entierro fue un gran homenaje de admiración. 

Hay en la vida de Zorrilla algunos detalles de gran interés para comprender la orientación de su obra. En primer lugar, las relaciones con su padre. Hombre éste despótico y severo, rechazó sistemáticamente el cariño de su hijo, negándose a perdonarle sus errores juveniles. El escritor cargaba consigo una especie de complejo de culpa, y para superarla decidió defender en su creación un ideal tradicionalista muy de acuerdo con el sentir paterno. Dice en Recuerdos del tiempo viejo: "Mi padre no había estimado en nada mis versos: ni mi conducta, cuya clave él sólo tenía". 

Importante es destacar su temperamento sensual, que le arrastraba hacia las mujeres: dos esposas, un temprano amor con una prima, amores en París y México, dan una lista que, aunque muy lejos de la de don Juan, camina en su misma dirección. El amor constituye uno de los ejes fundamentales de toda su producción. 

No es ocioso preguntar, como tercer factor condicionante, sobre la salud de Zorrilla. A cierta altura de su vida, en efecto, se inventó un doble, loco (Cuentos de un loco, 1853), que aparece casi obsesivamente después. En Recuerdos del tiempo viejo habla de sus alucinaciones y sonambulismo. ¿Cuándo apareció el tumor cerebral y cómo afectó su comportamiento? Quizá el papel predominante de la fantasía en el escritor encuentre una explicación por este lado. 

De su carácter ha dicho su biógrafo Narciso Alonso Cortés que era ingenuo como un niño, bondadoso y amigo de todos, ignorante del valor del dinero y ajeno a la política. Conviene resaltar, además, su independencia, de la que se sentía muy orgulloso. En versos que recuerdan a los de Antonio Machado, confesó que a su trabajo lo debía todo, y llegó a rechazar lucrativos puestos públicos por no sentirse preparado: "Yo temo -afirma en sus Recuerdos...- que nuestra revolución va a ser infructífera para España por creernos todos los españoles buenos y aptos para todo y meternos todos a lo que no sabemos". 

Mariano José de Larra y su época

Mariano José de Larra y su época
Mariano José de Larra nació en Madrid en 1809, pero se trasladó a Francia en 1813. Su familia se exilió allí con motivo del trabajo del padre como médico en el ejército francés de José Bonaparte. En 1818 Larra volvió con sus padres a España; estudió Derecho en Valladolid y Medicina en Valencia. A los 19 años abandonó los estudios para dedicarse al periodismo.
Larra se casó con Josefina Wetoret en 1829. Este matrimonio duró poco y terminó en separación en 1834. Larra mantuvo unas relaciones amorosas con Dolores Armijo que duraron hasta el final de su vida. En 1836 fue elegido diputado por Avila, aunque las elecciones se anularon en toda España tras el motín de los Sargentos de la Granja ocurrido en ese mismo año. Larra se suicidó de un pistoletazo en febrero de 1837, muy poco después de escribir su famoso artículo "La Nochebuena de 1836" y tras el desengaño producido por la ruptura con Dolores. Otro posible motivo del suicidio fue el desespero que sentía Larra frente al fracaso de las ideas liberales en el ámbito político de la época.
Como muchos autores románticos, Larra combinó sus actividades periodísticas y literarias con su interés en la política. Fue un escritor comprometido en el sentido más moderno del término. La literatura para Larra era un instrumento del progreso humano. Junto con Goya, Larra representa el paso del neoclasicismo al romanticismo, y pueden considerarse como iniciadores del arte moderno en España.
Larra cultivaba diferentes géneros literarios, pero es más conocido por sus artículos periodísticos publicados bajo el seudónimo de Fígaro o el de El pobrecito hablador. Su actividad periodística puede clasificarse en artículos de costumbres, artículos literarios y artículos políticos.

martes, 11 de febrero de 2014

La policía podrá usar troyanos para investigar ordenadores y tabletas

- La 'comisión Gallardón' propone técnicas de ‘hacking’ para crimen organizado y ciberdelitos
- Su uso exige permiso judicial ante hechos de especial gravedad
Se trata de un arma de indudable utilidad para las fuerzas de seguridad, pero puede presentar problemas de constitucionalidad y chocar de frente con derechos fundamentales. El borrador de anteproyecto de Código Procesal Penal del Ministerio de Justicia encargado por el departamento que dirige Alberto Ruiz-Gallardón a una comisión de expertos coordinada por su secretario de Estado permite a los jueces que autoricen a la policía la instalación de troyanos en los ordenadores de los investigados para obtener la información que contienen o a la que se puede acceder a través de ellos. El texto prevé el acceso remoto de equipos informáticos  lo que incluye tabletas y teléfonos inteligentes  para delitos con penas máximas superiores a tres años, para el cibercrimen y para el terrorismo y el crimen organizado siempre que el juez justifique la proporcionalidad de la intervención.
bibliografía:
Antonio Manuel García Jiménez

Miguel García Cruz

lunes, 10 de febrero de 2014

GIUSSEPE GARIBALDI

(Niza, 1807-Caprera, Italia, 1882) Militar y político italiano. Durante su juventud siguió los pasos de su padre, un marino de origen genovés, y estuvo embarcado durante más de diez años. En 1832 consiguió el título de capitán de buques mercantes. Mientras trabajaba al servicio de la marina sarda, tomó parte en un motín republicano en el Piamonte que resultó fallido. Si bien pudo escapar, fue condenado al exilio. Por aquel entonces había entrado en contacto con la obra de Giuseppe Mazzini, el gran profeta del nacionalismo italiano, y la del socialista francés Saint-Simon.
Entre 1836 y 1848 vivió en Sudamérica, donde participó en varios acontecimientos bélicos, siempre al lado de quienes combatían por la libertad o la independencia. En 1836 intervino voluntariamente como capitán de barco en la fracasada insurrección secesionista de la república brasileña de Rio Grande do Sul y en 1842 fue nombrado capitán de la flota uruguaya en su lucha contra el dictador argentino Juan Manuel de Rosas. Al año siguiente, durante la defensa de Montevideo, organizó una legión militar italiana, cuyos miembros fueron los primeros «camisas rojas».
Noticias de su buen hacer como militar y estratega llegaron hasta Europa, adonde regresó en 1848 para luchar en Lombardía contra el ejército austriaco y dar un primer paso hacia la unificación de Italia, que fue su objetivo durante las tres siguientes décadas. Su intento de hacer retroceder a los austriacos no prosperó y debió refugiarse primero en Suiza y posteriormente en Niza.
A finales de 1848, sin embargo, el papa Pío IX, temeroso de las fuerzas liberales, abandonó Roma, adonde se dirigió Garibaldi junto a un grupo de voluntarios. En febrero de 1849 fue elegido diputado republicano en la asamblea constituyente, ante la cual defendió que Roma debía convertirse en una república independiente. En abril, se enfrentó a un ejército francés que intentaba restablecer la autoridad papal, y lo propio hizo en mayo ante un ejército napolitano. Si bien no tenía opción alguna de evitar la caída de la ciudad, su lucha se convirtió en uno de los más épicos y recordados pasajes del Risorgimiento.
El 1 de julio, Roma fue finalmente asaltada, y Garibaldi y sus hombres se refugiaron en el territorio neutral de San Marino. Condenado por segunda vez al exilio, residió en Tánger, Staten Island (Nueva York) y Perú, donde regresó a su antiguo oficio de capitán de buque mercante.
En 1854, Cavour, el primer ministro piamontés, creyó que si le permitía volver a Italia, Garibaldi se alejaría del republicano Mazzini. Para ello, le concedió el mando de las fuerzas piamontesas en lucha con las austriacas. Venció en Varese y Como, ambas en mayo de 1859, y entró en Brescia al mes siguiente, con lo cual el Reino de Lombardía se apropió del Piamonte. Conseguida la paz en el norte del país, Garibaldi se dirigió a Italia central. Víctor Manuel II, rey piamontés, dio al principio su apoyo a un ataque contra los territorios papales, pero a última hora le pareció demasiado peligroso y le obligó a abandonar el proyecto.
Garibaldi aceptó la renuncia y se mantuvo fiel, pero la cesión de Niza y Saboya a Francia por parte de Cavour y Víctor Manuel le pareció un acto de traición y decidió actuar por su cuenta. Como por el norte un acuerdo era imposible, decidió forzar la unificación conquistando el Reino de Nápoles, bajo soberanía borbónica. En mayo de 1860, al frente de un ejército de un millar de hombres (la expedición de los mil o de los «camisas rojas»), se apoderó de Sicilia y en septiembre entró en Nápoles, que cedió a Víctor Manuel II.
En 1861 se proclamó el nuevo Reino de Italia, perodesde sus inicios Garibaldi se mantuvo en la oposición, pues Roma continuaba siendo ciudad papal. Con la consigna de «Roma o la muerte», intentó durante años luchar contra el poder pontificio, sin demasiado éxito, hasta que en 1862, en la batalla de Aspromonte, cayó herido y fue hecho prisionero. Tras ser amnistiado, pasó a presidir el Comité Central Unitario Italiano y ofreció sus servicios a Francia. Fue elegido diputado para la Asamblea de Burdeos (1871) y diputado al Parlamento italiano (1875), el cual pocos años antes de su muerte le asignó una pensión vitalicia por los servicios prestados.

Giuseppe Garibaldi terminada



Giuseppe Garibaldi (Niza, Reino de Piamonte, 4 de julio de 1807 – Caprera, Reino de Italia, 2 de junio de 1882) fue un militar y político italiano.


 Primeros años.

 Giuseppe Garibaldi nació en Niza, ciudad situada en la costa del Mar Mediterráneo, actualmente, en territorio francés cerca de la frontera italiana. En 1827, con 20 años, formó parte de la tripulación del Cortese, un barco que partió de Niza y viajó por el Mar Negro, Estambul y Galacia, siendo testigo de la guerra turco-rusa. En 1832 y teniendo solo 25 años, es nombrado capitán del barco Clorinda, con el que viajó de nuevo por el Mar Negro. La mala suerte quiso que este barco fuera secuestrado por unos piratas turcos. Se dice que Giuseppe Garibaldi estuvo a punto de ser fusilado, pero sólo fue herido en la mano. 

Segunda Guerra de la Independencia.

En 1854 volvió de nuevo a Italia, compró la isla de Caprera y estalló la segunda guerra de la independencia italiana, siendo mayor general de los Cazadores de los Alpes, compuestos por 3.000 soldados. Con ellos conquistó Varese, Como, Brescia y en las negociaciones de paz, Víctor Manuel II de Saboya logró la anexión de Lombardía, tras la que vendrían las de Parma, Módena, Toscana y Romaña, al solicitar sus gobiernos provisionales su unión al Piamonte. El siguiente objetivo de Garibaldi fue entonces lograr la anexión del reino de las Dos Sicilias, el más próspero de la península italiana al Piamonte. En dicho reino Francisco II de Nápoles ejercía una monarquía absoluta sin embargo le garantizaba el bienestar a la población. Los movimientos separatistas en Sicilia fueron el caldo de cultivo para la expedición de los Mil Camisas Rojas, auspiciada por Cavour. Al frente de su tropa de voluntarios, Garibaldi llegó a Marsala (después de haber zarpado desde Génova), donde fue recibido con entusiasmo por los rebeldes que pensaban que así lograrían la independencia de la isla, incluso algunos de estos se unieron a los Mil.

sábado, 1 de febrero de 2014

Growcho Marx

Growcho Mrax nació el 2 de octubre del 1890 en Nueva York (EEUU) y falleció el 19 de Agosto de 1977 a los 86 años de vida.

Groucho Marx fue el tercero de los hermanos Marx en cuanto a fecha de nacimiento, pero el primero en cuanto a popularidad. Sus gafas, su bigote pintado, su inseparable puro, su cinismo y su impresionante capacidad de improvisación le dotaron de unas señas de identidad que le hicieron pasar no solamente a la historia del cine, sino también a la de la cultura general del siglo XX.

Nacido con el nombre real de Julius Henry, Groucho era un notable estudiante cuando su madre lo sacó del colegio para introducirle, junto a Chico, Harpo y Zeppo, en el mundo del vodevil. Su estilo era menos visual que el de sus hermanos y se basaba en una verborrea imparable, apoyada en guiones surrealistas y en canciones escritas especialmente para él.

A partir de los años treinta, su presencia en el cine le llevó al éxito que siempre anheló. Pero esa década empezó mal para él, porque fue una de las víctimas más famosas del crack de la bolsa de Nueva York y perdió casi todos sus ahorros. Las películas le ayudaron a recuperarse económicamente, pero nunca superó el trauma ni pudo quitarse de encima la sensación de que cualquier otro día podía volver a levantarse sin un centavo en su cuenta corriente.

El capitán Spaulding, el dictador Rufus T. Firefly o el doctor Hugo Z. Hackenbush son algunos de los personajes de Groucho que han pasado a la inmortalidad gracias a comedias como El conflicto de los Marx (1930), Sopa de ganso (1933), Una noche en la ópera (1935) o a canciones como 'Lydia, la mujer tatuada' o 'Hello, I must be going!'.

A nivel personal, Groucho tuvo una vida difícil. Se casó tres veces y se divorció otras tantas. Los matrimonios fracasaban por su carácter autoritario y su misoginia, que obligaron a sus esposas a refugiarse en el alcohol. Igual de frustrante fue su relación con su hija Miriam, de la que se distanció durante muchos años.

Finalmente, cabe destacar que Groucho dejó un importante legado televisivo como presentador del concurso 'Apueste su vida', récord de audiencia en los años cincuenta y sesenta, y también con varios libros, entre los que destaca su autobiografía 'Groucho y yo'.
Unas de las frases más inéditas de Growcho Marx fueron las siguientes:
1 ¡Hay tantas cosas en la vida mas importantes que el dinero! ¡pero cuestan tanto!.

2 ¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?.

3 ¿No es usted la señorita Smith, hija del banquero multimillonario Smith? ¿No? Perdone, por un momento pense que me había enamorado de usted. Groucho Marx.

4 ¿Pagar la cuenta? ¡Qué costumbre tan absurda!.

5 ¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?.

6 ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?.

7 ¿Qué por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti mas que tú.

8 ¿Servicio de habitaciones? Póngame una habitación más grande.

9 Citadme diciendo que me han citado mal.

10 Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!.

11 Conozco a centenares de maridos que serían felices de volver al hogar sino hubiese una esposa esperándoles. Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio.

12 Cualquiera que diga que puede ver a través de las mujeres se está perdiendo un montón de cosas.

13 Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi empresario.

14 Debo confesar que nací a una edad muy temprana.

15 Desde el momento en que cogí su libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.

16 Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Detrás de ella, está su esposa.

17 Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien.

18 El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución.

19 El puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.

20 El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido.

21 En las fiestas no te sientes jamás, puede sentarse a tu lado alguien que no te guste.

22 Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.

23 Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.

24 Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida, lo cual no dice mucho en su favor.

25 Estar en un barco es como estar en una cárcel con posibilidad de ahogarse.

26 Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.

27 Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer.

28 Hace tiempo conviví casi dos años con una mujer hasta descubrir que sus gustos eran exactamente como los míos: los dos estábamos locos por las chicas.

29 He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso.

30 He tenido una noche absolutamente maravillosa. Pero no ha sido ésta.

31 Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna.

32 Humor es posiblemente una palabra; la uso constantemente. Estoy loco por ella y algún día averiguaré su significado.

33 Inteligencia militar son dos términos contradictorios.

34 Jamás olvido una cara, pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción.

35 La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.

36 La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

37 La política no hace extraños compañeros de cama. El matrimonio si.

38 Las mujeres son muy útiles, sobre todo por la noche y, con frecuencia, durante el día.

39 Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.

40 No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos.

41 No piense mal de mi, señorita, mi interés por usted, es puramente sexual.

42 No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.

43 Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.

44 Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína.

45 Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria.

46 Recuerdo perfectamente la primera vez que disfruté del sexo. Todavía conservo el recibo.

47 Si eres capaz de hablar sin parar, al final te saldrá algo gracioso, brillante e inteligente.

48 Si las mujeres se vistieran para los hombres, las tiendas no venderían demasiado. A lo sumo un par de anteojos de sol cada tanto tiempo.

49 Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Y si responde sí, entonces sabes que está corrupto.

50 Soy tan viejo que recuerdo a Doris Day antes de que fuera virgen.

51 Supongo que había que inventar las camas de agua. Ofrecen la posibilidad de beber algo a media noche sin peligro de pisar al gato.

52 Todavía no sé qué me vas a preguntar, pero me opongo.

53 Todo el mundo debe creer en algo, yo creo que voy a seguir bebiendo, discúlpenme.

54 Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo, el viejo Cyrus Tecumseh Flywheel. Si aún viviera, el mundo entero hablaría de él. ¿Que por qué? Por que si estuviera vivo tendría ciento cuarenta años.

56 Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto cómo pudo ponerse mi pijama.

57 Bebo para hacer interesantes a las demás personas.

58 Durante mis años formativos en el colchón, me entregué a profundas cavilaciones sobre el problema del insomnio. Al comprender que pronto no quedarían ovejas que contar para todos, intento el experimento de contar porciones de oveja en lugar del animal entero.

59 Es una tontería mirar debajo de la cama. Si tu mujer tiene una visita, lo más probable es que la esconda en el armario. Conozco a un hombre que se encontró con tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse únicamente para conseguir donde colgar la ropa.

60 Hoy no tengo tiempo para almorzar. Traiga la cuenta.

61 La próxima vez que lo vea, recuérdeme no saludarlo.

62 ¿Me deja su chaqueta, señor Marx? -Si, que la tengan lista para el jueves. (En un guardarropa)

63  Mi madre adoraba a los niños. Hubiera dado cualquier cosa porque yo lo fuera.

64 No reírse de nada es de tontos, reírse de todo es de estúpidos.

65 O él ha muerto o se ha parado mi reloj.

66 Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer... Me tiraron píldoras vitamínicas en vez de arroz.

67 ¿Por qué y cómo ha llegado usted a tener veinte hijos en su matrimonio? - Amo a mi marido. - A mí también me gusta mucho mi puro, pero de vez en cuando me lo saco de la boca.

68 ¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.

69 Si sigues cumpliendo años, acabarás muriéndote. Besos, Groucho.

70 Siempre me casó un juez: debí haber exigido un jurado.

71 Una cita a ciegas puede convertirse en un cerdo con sombrero y un bolso de mujer.

72 Señorita... envíeme un ramo de rosas rojas y escriba "Te quiero" al dorso de la cuenta.

73 Sólo lo barato resulta caro.

74 Parad el mundo que me bajo.

75 Bob, ya sabes que yo en ti sólo tengo confianza...y muy poca.

76 Sólo un hombre de cada mil es un líder de hombres, los otros 999 siguen a las mujeres.

77 Tengo la intención de vivir para siempre, o morir en el intento.

78 Yo no soy vegetariano, pero como animales que sí lo son.

79 ¡Brindemos por nuestras novias y nuestras esposas!... ¡Que no se encuentren nunca!

80 No mire ahora, pero en esta habitación sobre alguien... y me parece que es usted.

81 Hasta luego cariño... ¡Caramba!, la cuenta de la cena es carísima... ¡Es un escándalo!... ¡Yo que tú no la pagaría

82 El verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida... y luego ya no hay quien se lo quite de encima.

83 ¿Me lavaría un par de calcetines? Es mi forma de decirle que la amo, nada más.

84 Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo.

85 ¡Cavar trincheras! ¡Con nuestros hombres cayendo como moscas! No tenemos tiempo para cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas.

86 Oiga mozo, ¿y no sería más fácil que en lugar de intentar meter mi baúl en el camarote, metiera mi camarote dentro del baúl?

87 Hace muchos años vine a este país sin una moneda de cinco centavos en el bolsillo. Hoy [...] tengo una moneda de cinco centavos en el bolsillo.

88 Durante los ocho años que llevamos juntos Zsa-Zsa [la perrita de Groucho] y yo nunca nos hemos peleado. ¡Oh! Alguna vez me ha mordido. Pero, cuando lo hace, le devuelvo el mordisco. ¡Hay que enseñarle quien manda en casa.

89 El otro día me encontré con dos leones y los sometí... Los sometí a una serie de ruegos y llantos.

90 Estuve tan ocupado escribiendo la crítica que nunca pude sentarme a leer el libro.

91 Humphrey Bogart vino la otra noche a casa y acabó completamente borracho, algo por otra parte, bastante normal en él. Cuando va cocido es un pelmazo, pero la verdad es que no mejora mucho cuando está sobrio.

92 Recuerde, señor, que estamos luchando por el honor de esta mujer, probablemente mucho más de lo que ella nunca hizo por sí misma.

93 Siempre salgo con dos mujeres. Detesto que las chicas vuelvan a casa solas.

94 Uno para todos y todos para mí, yo para vosotros y tres para cinco, y seis para veinte...

95 Un hombre siempre tiene los pies en el suelo... hasta que lo cuelguen.

96 ¿No es usted la señorita Smith, hija del banquero multimillonario Smith? ¿No? Perdone, por un momento pensé que me había enamorado de usted.

97 Dice que... la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.

98 Estar en un barco es como estar en una cárcel, con posibilidades de ahogarte.

99  Soldado: "General, ¿no se da cuenta de que estamos disparando a nuestros hombres?",General Groucho: "Tome un Dolar y guarde el secreto".

100 ¿Qué haría si pudiera volver a vivir toda su vida? Probar más posiciones.


En 1974 recibió el Oscar honorífico de la Academia de Hollywood en nombre de todos los hermanos Marx.

Garibaldi

Guiseppe Garibaldi, fue un revolucionario nacionalista italiano nacido el 4 de Julio 1807 en Niza ( Reino de Piamonte).
Hijo de un pescador. Cuando tenía diecisiete años se trasladó a Roma junto a su padre y allí le surgió la idea de suprimir el poder temporal del Papa por cuanto impedía a la ciudad eterna unificar la península.

Trabajó como marinero en barcos mercantes en la zona del Mediterráneo. En 1832 era capitán del barco Clorinda, que fue abordado  por piratas turcos. Garibaldi fue herido en la mano pero consiguió escapar. En 1833 pasó a formar parte de la Joven Italia, movimiento organizado por el revolucionario Giuseppe Mazzini que pretendía la unificación del pueblo italiano dentro de una república autónoma En 1834 fue condenado a muerte aunque escapó a Sudamérica donde pasó doce años.

Tomó parte en la rebelión del estado de Río Grande do Sul contra Brasil  y más tarde participó en la guerra civil de Uruguay. En Montevideo dio clases de matemáticas y fue admitido en la Logía Masónica "Les Amis de la Patrie". A su vuelta a Italia, se unió al Risorgimento, movimiento en favor de la liberación y unificación de Italia. Estuvo al mando de un regimiento de unos 3.000 voluntarios que luchó al servicio del gobernante piamontés Carlos Alberto, rey de Cerdeña, y fue derrotado por las tropas austriacas de Lombardía.

En 1849 partió a Roma para apoyar a la República proclamada por Mazzini y otros revolucionarios. Defendió la ciudad de los fraceses, aunque tuvo que negociar un acuerdo con éstos. Aceptaron que dejara Roma con sus 5.000 seguidores, pero la línea de retirada atravesaba el territorio controlado por los austriacos que asesinaron, capturaron o dispersaron la mayor parte de sus tropas; tuvo que huir de Italia ante el riesgo que corría su vida.

Se trasladó a Staten Island (Nueva York), y trabajó como fabricante de velas. Se nacionalizó estadounidense y en 1854 regresó y compró una modesta casa en la isla de Caprera, al noreste de Cerdeña. Consideró la necesidad de establecer una alianza con el gobernante liberal Víctor Manuel II, rey de Cerdeña, y su primer ministro, el conde Camillo Benso di Cavour para alcanzar la liberación y unificación de Italia. La gran influencia de su postura en miles de nacionalistas y revolucionarios italianos perjudicó la situación del monarca y tuvo grandes repercusiones para el país. Intervino en las luchas militares y políticas que se produjeron en los años siguientes.

Estuvo a la cabeza de una victoriosa expedición contra las fuerzas austriacas de los Alpes en 1859 y dirigió desde Génova la 'expedición de los mil' o de los 'Camisas rojas', nombre por el que se conocía a sus hombres. Tomó Sicilia, donde estableció un gobierno provisional insular. Se trasladó a la península italiana; tomó Nápoles tras derrotar a sus defensores en una batalla decisiva que tuvo lugar en la ribera del río Volturno el 26 de octubre de 1860, y capturó la fortaleza de Gaeta, que en febrero de 1861 cayó.

El reino de Italia se fundó pocos meses después y Víctor Manuel fue proclamado rey. Volvió a formar un regimiento de voluntarios en 1866 para anexionar los Estados Pontificios al reino de Italia, a pesar de la oposición del gobierno. Después de alguna que otra victoria, fue derrotado por las fuerzas conjuntas del Papa y los franceses en la batalla de Mentana el 3 de noviembre de 1867 y se le retuvo como prisionero durante un tiempo.

En 1870 marchó a Francia donde participó en la Comuna de París.

Giuseppe Garibaldi falleció el 2 de junio de 1882 en Caprera.