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viernes, 13 de diciembre de 2013

LUDISMO

EL MOVIMIENTO "LUDITA".

    El maquinismo (la introducción de la máquina en las fábricas) supuso muy pronto el deterioro de las condiciones de trabajo de los obreros y el despido de muchos de ellos. Este fue el motivo principal de la aparición del Ludismo.
    ¿Qué es el Ludismo? Por ludismo se entiende la primera etapa del movimiento obrero, dirigido contra la introducción de innovaciones tecnológicas, de máquinas. Se caracteriza por el uso de la violencia. Nace en Inglaterra, en pleno proceso industrializador, y la protesta se centra en la destrucción de las propiedades de los empresarios, especialmente, de las máquinas y herramientas, porque se consideraba que eran las responsables de la pérdida de puestos de trabajo. De ese modo, se pretendía presionar a los patronos para evitar despidos, mejorar las condiciones laborales y buscar aumentos de salario. El gran historiador Eric Hobsbawn ha denominado a esta etapa la de la "negociación colectiva a través del motín".

    El ludismo alude, en lo terminológico, al nombre del tejedor Ned Ludd, de existencia insegura que, al parecer, en 1799 destruyó unos telares. Lo que sí es cierto es que surgió un movimiento de tejedores de algodón y de seda en varios condados que, entre 1811 y 1817, se dedicaron a destruir máquinas. Otras revueltas se dirigieron hacia los propios patronos. El gobierno reprimió con dureza estos movimientos, hasta con penas capitales.
     El término de ludismo ha terminado por usarse de forma genérica contra cualquier movimiento contrario a la introducción de maquinaria, y, en algunos sectores, ha adquirido un sentido peyorativo al considerar la resistencia de los obreros a las innovaciones tecnológicas.
     El Ludismo surgió en Inglaterra, pero pronto tenemos testimonios en otros países europeos, en EEUU, etc.
    En España, el primer caso de destrucción de maquinaria se da en Alcoy, 1821, donde queman telares y máquinas de hilar. En 1823, en Camprodón destruyen máquinas decardar e hilar; o en la Tabacalera (máquinas de liar). En 1835 incendiaron la primera fábrica accionada a vapor, llamada “El Vapor”, de la familia Bonaplata, en Barcelona... y en 1854 se boicoteó en Barcelona las selfactinas, nuevas máquinas automáticas de hilar. Las acciones fueron reprimidas por el ejército.
TEXTOS HISTÓRICOS SOBRE EL LUDISMO

a) "En la tarde del viernes, alrededor de las cuatro, un numerosos grupo de revoltosos atacó la fabrica de tejidos pertenecientes a los señores Wroe y Duncroft, en West Houghton (...) y encontrándola desprotegida, pronto se apoderaron de ella. Inmediatamente la incendiaron y todo el edificio con su valiosa maquinaria, tejidos etc., fue completamente destruido. Los daños ocasionados son inmensos, habiendo costado la fábrica sola 6000 libras. La razón aducida para justificar este acto horrible es como en Middleton, el "tejido a vapor". A causa de este espantoso suceso, dos respetables familias han sufrido un daño grave e irreparable y gran número de pobres han quedado sin empleo. Los revoltosos parecen dirigir su veganza contra toda clase de adelantos en las maquinarias. ¡Cuán errados están! ¿Qué habría sido de este país sin tales adelantos?"
Annual Register, 26 de abril de 1812

b) "El 2 de marzo, más de 1200 hombres se dirigieron a las fábricas situadas fuera de la ciudad de Alcoy y destruyeron sus máquinas (que no eran de vapor). El 9 de marzo, el diputado alcoyano, Sr. Gisbert, explicaba en las Cortes las causas del motín ludita:
"Como la invención de las máquinas excusa gran multitud de brazos, nada tiene de extraño que, viniendo a ser cesantes los que antes se ocupaban del trabajo, acosados del hambre y de la necesidad, se precipiten en estos excesos""
Diario de sesiones de las Cortes  españolas, 9 de marzo  de 1821

KARL MARX

Pensador socialista y activista revolucionario de origen alemán (Tréveris, Prusia occidental, 1818 - Londres, 1883). Karl Marx procedía de una familia judía de clase media (su padre era un abogado convertido recientemente al luteranismo). Estudió en las universidades de Bonn, Berlín y Jena, doctorándose en Filosofía por esta última en 1841.
Desde esa época, el pensamiento de Marx quedaría asentado sobre la dialéctica de Hegel, si bien sustituyó el idealismo de éste por una concepción materialista, según la cual las fuerzas económicas constituyen la infraestructura que determina en última instancia los fenómenos «superestructurales» del orden social, político y cultural.

Karl Marx
En 1843 se casó con Jenny von Westphalen, cuyo padre inició a Marx en el interés por las doctrinas racionalistas de la Revolución francesa y por los primeros pensadores socialistas. Convertido en un demócrata radical, Marx trabajó algún tiempo como profesor y periodista; pero sus ideas políticas le obligaron a dejar Alemania e instalarse en París (1843).
Por entonces estableció una duradera amistad con Friedrich Engels, que se plasmaría en la estrecha colaboración intelectual y política de ambos. Fue expulsado de Francia en 1845 y se refugió en Bruselas; por fin, tras una breve estancia en Colonia para apoyar las tendencias radicales presentes en la Revolución alemana de 1848, pasó a llevar una vida más estable en Londres, en donde desarrolló desde 1849 la mayor parte de su obra escrita. Su dedicación a la causa del socialismo le hizo sufrir grandes dificultades materiales, superadas gracias a la ayuda económica de Engels.
Marx partió de la crítica a los socialistas anteriores, a los que calificó de «utópicos», si bien tomó de ellos muchos elementos de su pensamiento (de autores como Saint-Simon, Owen o Fourier); tales pensadores se habían limitado a imaginar cómo podría ser la sociedad perfecta del futuro y a esperar que su implantación resultara del convencimiento general y del ejemplo de unas pocas comunidades modélicas.
Por el contrario, Marx y Engels pretendían hacer un «socialismo científico», basado en la crítica sistemática del orden establecido y el descubrimiento de las leyes objetivas que conducirían a su superación; la fuerza de la Revolución (y no el convencimiento pacífico ni las reformas graduales) serían la forma de acabar con la civilización burguesa.
En 1848, a petición de una Liga revolucionaria clandestina formada por emigrantes alemanes, Marx y Engels plasmaron tales ideas en el Manifiesto Comunista, un panfleto de retórica incendiaria situado en el contexto de las revoluciones europeas de 1848.
Posteriormente, durante su estancia en Inglaterra, Marx profundizó en el estudio de la economía política clásica y, apoyándose fundamentalmente en el modelo de David Ricardo, construyó su propia doctrina económica, que plasmó en El Capital; de esa obra monumental sólo llegó a publicar el primer volumen (1867), mientras que los dos restantes los editaría después de su muerte su amigo Engels, poniendo en orden los manuscritos preparados por Marx.
Partiendo de la doctrina clásica, según la cual sólo el trabajo humano produce valor, Marx denunció la explotación patente en la extracción de la plusvalía, es decir, la parte del trabajo no pagada al obrero y apropiada por el capitalista, de donde surge la acumulación del capital. Criticó hasta el extremo la esencia injusta, ilegítima y violenta del sistema económico capitalista, en el que veía la base de la dominación de clase que ejercía la burguesía.
Sin embargo, su análisis aseguraba que el capitalismo tenía carácter histórico, como cualquier otro sistema, y no respondía a un orden natural inmutable como habían pretendido los clásicos: igual que había surgido de un proceso histórico por el que sustituyó al feudalismo, el capitalismo estaba abocado a hundirse por sus propias contradicciones internas, dejando paso al socialismo. La tendencia inevitable al descenso de las tasas de ganancia se iría reflejando en crisis periódicas de intensidad creciente hasta llegar al virtual derrumbamiento de la sociedad burguesa; para entonces, la lógica del sistema habría polarizado a la sociedad en dos clases contrapuestas por intereses irreconciliables, de tal modo que las masas proletarizadas, conscientes de su explotación, acabarían protagonizando la Revolución que daría paso al socialismo.
En otras obras suyas, Marx completó esta base económica de su razonamiento con otras reflexiones de carácter histórico y político: precisó la lógica de lucha de clases que, en su opinión, subyace en toda la historia de la humanidad y que hace que ésta avance a saltos dialécticos, resultado del choque revolucionario entre explotadores y explotados, como trasunto de la contradicción inevitable entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el encorsetamiento al que las someten las relaciones sociales de producción.
También indicó Marx el sentido de la Revolución socialista que esperaba, como emancipación definitiva y global del hombre (al abolir la propiedad privada de los medios de producción, que era la causa de la alienación de los trabajadores), completando la emancipación meramente jurídica y política realizada por la Revolución burguesa (que identificaba con el modelo francés); sobre esa base, apuntaba hacia un futuro socialista entendido como realización plena de las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, como fruto de una auténtica democracia; la «dictadura del proletariado» tendría un carácter meramente instrumental y transitorio, pues el objetivo no era el reforzamiento del poder estatal con la nacionalización de los medios de producción, sino el paso -tan pronto como fuera posible- a la fase comunista en la que, desaparecidas las contradicciones de clase, ya no sería necesario el poder coercitivo del Estado.

sábado, 16 de noviembre de 2013

CARLOS III DE ESPAÑA.

Carlos III de Borbón (Madrid, 20 de enero de 1716 – Ibid., 14 de diciembre de 1788), fue duque de Parma (como Carlos I) entre 1731 y 1735, rey de Nápoles (como Carlos VII) y rey de Sicilia (como Carlos V) de 1734 a 1759 y de España desde 1759 hasta su muerte. Ha recibido como sobrenombres el Político[2] y el Mejor Alcalde de Madrid.
Carlos era el tercer hijo varón de Felipe V que llegó a la vida adulta y el primero que tuvo con su segunda mujer, Isabel de Farnesio, por lo que fueron sus medio hermanos Luis I y Fernando VI, quienes sucedieron a su padre en un primer momento. La muerte sin descendencia de estos llevaría a Carlos a ocupar el Trono español.
Carlos sirvió a la política familiar como una pieza en la lucha por recuperar la influencia española en Italia: heredó inicialmente de su madre los ducados de Parma, Plasencia y Toscana (1731); pero más tarde, al conquistar Felipe V el Reino de Nápoles y Sicilia en el curso de la Guerra de Sucesión de Polonia (1733-1735), pasó a ser rey de aquellos territorios con el nombre de Carlos VII. Contrajo matrimonio en 1737 con María Amalia de Sajonia, hija de Federico Augusto II, duque de Sajonia y de Lituania y rey de Polonia.

Infancia y juventud

Carlos III con unos 10 años de edad. Cuadro de Jean Ranc.
Nace el 20 de enero de 1716 a las 4 de la madrugada en el Real Alcázar de Madrid. Su cuidadora fue María Antonia de Salcedo. Luego, fueron responsables de él un grupo de hombres a cargo de Francisco María Spínola y Spínola, Duque de San Pedro.[3] El 15 de enero 1724 su hermanastro Luis hereda el trono por la abdicación de su padre en su favor, pero fallece en agosto y su padre vuelve a ser rey.
Se trasladará a Sevilla junto con su padre en 1729. Las naciones europeas, con el Tratado de Utrecht de entre 1713 y 1715 y el Tratado de Hannover de septiembre 1725, firmado como respuesta al Tratado de Viena de abril de 1725, establecían sus posiciones en Europa. España había perdido muchos territorios e influencia tras la Guerra de Sucesión. Sin embargo, esta situación no duraría mucho ya que en los planes de Felipe V estaba recuperar sus territorios en Italia.
Desde Sevilla, el monarca pone en marcha un plan para asegurar la sucesión de su hijo en el Ducado de Parma, firmando el Tratado de Sevilla con Inglaterra y Francia. Sin embargo, a la muerte del Duque de Parma, el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos VI invade esos territorios y Felipe V no recibe apoyo de las dos potencias, por lo que amenaza con declarar la guerra por su cuenta.[4] En 1731, el Imperio Romano Germánico se adherirá al Tratado de Sevilla y Carlos III, con 15 años, abandonará Andalucía rumbo a Italia para ocupar sus plazas.
El 1 de febrero de 1733 moría Augusto II, rey de Polonia, cuya monarquía no era hereditaria, sino elegida por el Parlamento polaco, el Sejm. Felipe V envía desde Sevilla un emisario a Varsovia para negociar la candidatura del infante don Felipe y la del infante Carlos. Sin embargo, sus candidatos tenían pocas posibilidades frente a otros con apoyos de Austria y Francia. Felipe V se traslada a Madrid y firma el Tratado del Escorial, Primer Pacto de Familia, donde España abandona su pretensión polaca y decide aliarse con Francia para luchar contra el Imperio Romano Germánico a cambio de la ayuda de Francia en su campaña contra Nápoles y Sicilia, bajo el control austríaco, y para conseguir Gibraltar. La guerra en Italia se ganó, y el 10 de mayo de 1734 el infante don Carlos ordenó proclamar Rey a su padre, sin embargo Felipe V cedió Nápoles y Sicilia a su hijo.

EXPEDICIÓN MALASPINA.

En septiembre de 1788, Alejandro Malaspina, junto con su colega José de Bustamante y Guerra, proponen al gobierno español la organización de una expedición político-científica alrededor del mundo, con el fin de visitar casi todas las posesiones españolas en América y Asia. Este viaje fue conocido popular y públicamente como expedición Malaspina o EXPEDICION MALASPINA Y BUSTAMANTE.

Esta expedición a lo largo de la Historia ha recibido varias denominaciones como  «Viaje científico y recreativo alrededor del mundo», «Expedición vuelta al mundo» y otras, aunque la más conocida es  “La Expedición Malaspina”. Fue una excursión político-científica alrededor del mundo, con el fin de visitar casi todas las posesiones españolas en América y Asia.
Retrato de Alejandro Malaspina
Retrato de Alejandro Malaspina
Los promotores de la idea fueron el teniente de navío Alejandro Malaspina, junto con su amigo José Bustamante y Guerra. Junto a ellos embarcarían ilustres naturalistas y científicos de la época.
En septiembre de 1788, ambos proponen al gobierno español  la organización de esta expedición de carácter político, para conocer la situación de las posesiones españolas, así como científico, con el objeto de catalogar especies de fauna y flora, cartografiar los nuevos territorios, estudiar las minas, etc. El proyecto recibe la aprobación del rey Carlos III, dos meses antes de su muerte. Para llevar a cabo el proyecto, se construyen en los astilleros de Cádiz, dos corbetas gemelas, la Atrevida y la Descubierta.
El 30 de julio de 1789 zarpan de Cádiz, comenzando un viaje que duraría cinco años. La expedición toma rumbo a Montevideo, luego Buenos Aires y llegan hasta la Patagonia. El 3 de Diciembre de 1789 se encuentran con sus habitantes. Sobre este desconocido pueblo de los patagones, circulaba en Europa la leyenda de su gigantesca estatura, según los testimonios recogidos por numerosos marinos. La expedición española convivió unos días con ellos, descubriendo a unas gentes nobles, lejos de todas las fantasías que se comentaban.
Desde allí pasan por las islas Malvinas, establecimiento penal español, y a continuación atraviesan el Cabo de Hornos, todavía sin cartografiar en esa época,  para seguir bordeando el continente americano, hacia el Norte. Después de pasar por Chile, la “Descubierta” visita la isla de Juan Fernández, famosa por la historia de Alexander Selkirk, marino de origen escocés que sobrevivió en soledad durante 4 años y 4 meses, tras ser abandonado allí a su suerte. Cuando por fin regresó a su país, su historia llegó a oídos de Daniel Defoe, y le sirvió de base para su novela Robinson Crusoe.
Mapa del viaje realizado durante Expedición Malaspina
Mapa del viaje realizado durante Expedición Malaspina
Posteriormente visitan el Virreinato de Nueva España, concretamente México, la capital, Guanajuato, conocida por sus minas de plata, y Acapulco, puerto de destino del Galeón de Manila. Buscan infructuosamente un paso entre el Pacífico y el Atlántico por el Norte del continente americano, aunque sí cartografían toda la zona y entran en contacto con las tribus indias de los tingli e incluso llegan a encontrarse con esquimales. A continuación cruzan el Pací­fico haciendo escala en Guam, bordean las Marianas y llegan a las Filipinas en marzo de 1792. En Manila los barcos se separan para estudiar las costas de las islas. Vuelven a unirse para llegar hasta Nueva Zelanda. Arriban a Sidney, en Australia, donde son muy bien recibidos, y cartografí­an la zona.
Desde allí, se dirigen al archipiélago de las Tonga, donde son agasajados por los indígenas, encabezados por su jefe Vuna, que entabla una buena amistad con Malaspina.
La idea inicial era regresar a España por África, doblando el cabo de Buena Esperanza, pero parece que por el cansancio de las tripulaciones deciden regresar a América y volver a casa. Llegan a Cádiz en marzo de 1794.
Lámina de cuadrúpedos de la Expedición Malaspina, realizada durante el viaje.
Lámina de cuadrúpedos de la Expedición Malaspina, realizada durante el viaje.
Son recibidos como héroes. El gobierno les encarga la elaboración de un informe de la expedición, “Viaje cientí­fico-polí­tico alrededor del mundo”, que es presentado al nuevo monarca Carlos IV. En el informe se critica la política española en las colonias, por lo que Malaspina cae en desgracia y es encarcelado durante 10 años. Tras salir de la cárcel liberado por Napoleón, regresa a Italia donde fallece en 1810. Bustamante tuvo un mejor destino, ya que fue gobernador de Montevideo.
 A pesar de Godoy, ministro de Carlos IV,  el informe no se destruyó. Afortunadamente toda la documentación fue custodiada en diversos archivos  y en 1885 fue publicada por Pedro de Novo y Colson. En él se detallan cartas naúticas, informes de minerí­a, estudios de más de 500 especies y 14.000 plantas, dibujos étnicos y paisajes. Gracias a ello se ha podido constatar la verdadera magnitud de aquella empresa, cumbre de la Ilustración Española.