domingo, 17 de noviembre de 2013

Expedicion Malaspina

                                
                               

wikipedia: En septiembre de 1788, el teniente de navío Alejandro Malaspina, junto con su amigo José de Bustamante y Guerra,propone al gobierno español la organización de una expedición, que se llamó posteriormente expedición Malaspina.Fue una excursión político-científica alrededor del mundo, con el fin de visitar casi todas las posesiones españolas en América y Asia. Este viaje se dio a conocer por los promotores como «Viaje científico y recreativo alrededor del mundo» (1788); durante la travesía fue conocido popular y públicamente como «Expedición vuelta al mundo». A la llegada a la Corte en 1794, como no se regresó atravesando el océano Índico y el cabo de Buena Esperanza como consecuencia de la sobrevenida guerra entre España y Francia, se la denominó «Expedición ultramarina iniciada el 30 de julio de 1789»; y cuando se publicaron por primera vez los trabajos de la expedición (en 1885) por el teniente de navío Pedro Novo, fue dada a conocer como «Viaje político-científico alrededor del mundo por las corbetas Descubierta y Atrevida, al mando de los Capitanes de navío don Alejandro Malaspina y don José Bustamante y Guerra desde 1789 a 1794»; luego se ha dado en conocer como expedición Malaspina. En la actualidad, diversas instituciones españolas han puesto en marcha una gran expedición científica de circunnavegación que recibe el nombre de este marino en reconocimiento a su aportación: la expedición Malaspina (2010-2011).
El objetivo de Malaspina y Bustamante era realmente ambicioso. Aspiraban a dibujar un cuadro razonado y coherente de los dominios de la monarquía española. Para ello, no sólo contaba con los trabajos de sus colaboradores, sino que también investigó en los materiales de los principales archivos y fondos de la América española. A través de sus diarios y escritos, tuvieron cabida los distintos aspectos de la realidad del imperio, desde la minería y las virtudes medicinales de las plantas hasta la cultura, y desde la población de la Patagonia hasta el comercio filipino. De esta forma culmina, siguiendo los principios de la Ilustración, la experiencia descubridora y científica de tres siglos de conocimiento del Nuevo Mundo y la tradición hispana de relaciones geográficas y cuestionarios de Indias. Y lo hacen bajo una fórmula característica del período, pues, imbuido del credo cientifista y naturalista de la Ilustración, lo que hizo Malaspina en realidad fue componer una verdadera física de la Monarquía.
A su regreso, la expedición Malaspina y Bustamante había acumulado una cantidad ingente de material: la colección de especies botánicas y minerales, así como observaciones científicas (llegaron a trazar setenta nuevas cartas náuticas) y dibujos, croquis, bocetos y pinturas, era impresionante y, sin duda, la mayor que habrían de reunir en un solo viaje navegantes españoles en toda su historia.

La Revolución Neolítica.

Se denomina neolitización o revolución neolítica a la primera transformación radical de la forma de vida de la humanidad, que pasa de ser nómada a sedentaria y de economía recolectora (caza, pesca y recolección) a productora (agricultura y ganadería).
Este proceso tuvo lugar hace más de 9 mil años (VIII milenio a. C.) como respuesta a la crisis climática Holoceno, tras la última glaciación. En primer lugar afectó a la amplia zona que, debido a su apariencia en el mapa, ha recibido el nombre de creciente fértil o media luna fértil: incluye desde la parte egipcia del Valle del Nilo hasta Mesopotamia (el territorio entre los ríos Tigris y Éufrates), pasando por la franja costera del Levante mediterráneo y la región montañosa del sureste de la actual Turquía. Dentro de ella, los lugares donde se han encontrado las pruebas arqueológicas más antiguas de neolitización no son precisamente las llanuras aluviales de los grandes ríos, sino yacimientos situados en una zona más estrecha en torno a ellos (Jericó o Chatal Huyuk).
Algo más tarde se produjeron cambios similares en la India (ríos Indo y Ganges) y en el Extremo Oriente (ríos Huang He y Yangtze en China). La difusión por el resto del Viejo Mundo (Europa, Asia, África) se produjo por difusión de estos primeros focos, aunque en algunas zonas se produce localmente la domesticación de animales o plantas autóctonas. De forma autónoma se produce la revolución neolítica en América, con los focos mesoamericano y andino. La difusión de la agricultura y la ganadería por Oceanía en algunos casos es simultánea a la ocupación humana (las migraciones de las islas del Pacífico eran tanto de los grupos humanos como de sus cultivos y ganado) y en otros los usos del suelo continuaron siendo muy arcaicos hasta la llegada de los europeos (aborígenes australianos, en su mayoría cazadores-recolectores, cuya ocupación del continente es muy antigua, quizá desde hace 40.000 años).

Economía neolítica
Marcados por la desaparición de las sociedades de cazadores-recolectores, para aparecer un nuevo tipo de sociedad, que era productora de sus alimentos. Desaparecen las sociedades predadoras de la naturaleza, las que toman lo que ésta les ofrece, en forma de caza, pesca o recolección, sin ofrecer nada a cambio, y aparecen las sociedades productoras de alimentos, esencialmente de ganaderos y agricultores.
De esta forma el cambio vendría propiciado por la aparición de la ganadería y la agricultura, o sea de las sociedades productivas.
Creencias religiosas
Durante el Paleolítico el hombre creyó en la influencia del espíritu del animal en la vida del hombre = totemista. Estas creencias se dan porque el hombre es cazador y vive de la caza. Tienen creencias animistas (pinturas rupestres) el animal es el ser sagrado.
En el Neolítico aparece la cultura de los hombres agricultores que viven de la tierra (cosechas).
Adoran la fertilidad de la tierra, “Diosa-Madre” = diosa de la fertilidad de la tierra, también representa el ciclo del vegetal (muere y reaparece la tierra es improductiva en invierno y después es productiva). Los hombres de finales del Neolítico adoran a la naturaleza: tierra, sol, agua, ríos, montañas, mares, son dioses en las primeras civilizaciones, es decir las religiones son animistas.

Aquí dejo una imagen en la que se recogen varios aspectos importantes de la vida y la economía del neolítico:
 
 
Bibliografía:

sábado, 16 de noviembre de 2013

LA REVOLUCIÓN NEOLÍTICA.



Hace diez mil años, recién finalizada la última glaciación, se inicia un proceso de cambios económicos muy rápidos en comparación con lo ocurrido hasta entonces. Esto se llama  revolución neolítica, la primera transformación radical de la forma de vida de la humanidad, que pasa de ser nómada a sedentaria y de economía recolectora (cazapesca y recolección) a productora (agricultura y ganadería). Es en el oriente medio, en el área conocida como el Creciente Fértil, desde Palestina (Jericó), pasando por el sur de Turquía (Katal Huyuk), hasta la Mesopotamia y el golfo Pérsico. Dos mil años después se extiende a través de la India (Harare) por todo Asia hasta China. O quizá se produce allí un proceso independiente, como parece indicar el cultivo de cereales completamente diferentes. También parece ser independiente el neolítico mesoamericano, basado en el maíz.




Las formas de transmisión de informaciones de una generación a otra habían permitido acumular los conocimientos necesarios para la roturación de tierras, periodificación de la siembra y la recolección, alimentación y cuidado de animales cautivos, tratamiento y modelado de arcillas y otras variadísimas nuevas tecnologías.  Conviene destacar la importancia de la transmisión de informaciones como forma de desarrollo económico y social en aquella, al igual que en todas las épocas. Esa transmisión no era sólo oral. Los instrumentos de trabajo -hachas, flechas, arpones, agujas, rascadores- habían sido durante milenios fuentes de información del grupo social a que pertenece su portador, o la técnica que utiliza para cazar o para cortar la piel o para hacer un abrigo. Los artesanos estudiaban objetos diseñados por otros y aprendían a imitarlos o a mejorarlos. En el neolítico, la transferencia de informaciones se hace mucho más rápida e intensa.


creciente-fertil.jpg (30880 bytes)
El creciente fértil, la zona en la que, al final de la última glaciación, hace diez mil años, se inició la revolución neolítica.


La mayor productividad del trabajo y de la tierra y la estabilidad de la producción, permiten una mejora de la alimentación y la salud por lo que la esperanza de vida se alarga. Sobreviven más hijos, y las familias se hacen más numerosas. El grupo social tiene que hacerse sedentario para proteger la siembra y los frutos de su esfuerzo. Los agricultores tienen que formar grupos más numerosos, las primeras ciudades, para defenderse mutuamente.  En esos núcleos urbanos la especialización se hace más compleja. Las artesanías requieren un aprendizaje profesional más largo. Los intercambios de productos dejan de ser acontecimientos extraordinarios para convertirse en rutina.

Los artesanos -alfareros, tejedores- obtienen el alimento para su subsistencia mediante trueque con los campesinos. Los líderes de carácter religioso obtienen los medios para su subsistencia de donativos más o menos ritualizados; los líderes de carácter militar, mediante la recaudación coactiva. Es un liderazgo o coacción débil que se ejerce sólo a nivel local, pero previsiblemente surgen esporádicamente conflictos entre grupos sociales, entre los administradores y los administrados o entre diferentes líderes.

Muchos grupos humanos siguen viviendo hoy día en condiciones similares al neolítico. Son núcleos agrícolas aislados en cualquier continente, que reciben muy pocas noticias del resto del mundo. Pequeños poblados de África, Latinoamérica o Asia que producen todo lo que consumen y consumen lo que producen. Como entonces, no saben leer ni escribir. No utilizan monedas, aunque saben que existen. 


Información sacada de:

 Jean-Jacques Rousseau (1712-1778)


       

    Jean-Jacques Rousseau (GinebraSuiza28 de junio de 1712 - ErmenonvilleFrancia2 de julio de 1778) fue un polímataescritorfilósofo,músicobotánico y naturalista franco-helvético definido como un ilustrado; a pesar de las profundas contradicciones que lo separaron de los principales representantes de la Ilustración
Jean-Jacques Rousseau sufrió mucho por su situación familiar, su soledad y la incomprensión de su entorno, lo que lo llevó a su filosofía del hombre, basada en la libertad de conciencia del individuo y en una visión muy negativa de la sociedad, a la que acusa de corromperlo. Busca la felicidad del hombre a través de una mayor autenticidad (se siente próximo a la naturaleza) y de la armonía entre los individuos mediante un contrato social igualitario.

FILOSOFÍA POLÍTICA
Rousseau plasma su ideología en Discurso sobre el origen de la desigualdadEmilioEl contrato social y Confesiones, entre otras muchas obras.
Según Rousseau, la sociedad es profundamente injusta y hace perverso al hombre. Es el mito del buen salvaje. Para Rousseau la sociedad ha perdido la libertad y hace que la pierda el hombre que vive en ella; debido a la existencia de la división del trabajo y de la propiedad privada, que provocan el dominio del hombre por el hombre.
Rousseau propone el modelo de contrato social, como modo de defenderse de los desastres naturales. En el mismo se determinan los valores morales, el lenguaje, el derecho, etc., que son adquiridos por el hombre en sociedad; es decir, son normas inventadas, y por lo tanto se pueden cambiar. Sin embargo, y a pesar de todos los males de la sociedad, no es deseable volver a la situación primitiva, aunque se hace necesario restaurar en la sociedad la libertad individual y eliminar las desigualdades. El contrato social supone la entrega de todos los derechos a la comunidad, no a un soberano, por lo que la voluntad general busca siempre el bien común. La soberanía reside en la comunidad, el gobierno, la monarquía, la aristocracia o la democracia, han de hacer siempre lo que la voluntad general demande. Las leyes deben aprobarse en referéndum. Rousseau concibe la voluntad general como absoluta e infalible, pero para ello es necesaria la educación, para tener una moral social común. Si es necesario, se deben censurar las opiniones y la religión, para evitar la corrupción ideológica.
El Estado debe regular la actividad económica para evitar excesivas desigualdades, aunque las desigualdades sean inevitables.
Este tipo de sociedad se puede conseguir con la dirección de un grupo de ciudadanos virtuosos.


En Del contrato social , Rousseau intenta articular la integración de los individuos en la comunidad; las exigencias de libertad del ciudadano han de verse garantizadas a través de un contrato social ideal que estipule la entrega total de cada asociado a la comunidad, de forma que su extrema dependencia respecto de la ciudad lo libere de aquella que tiene respecto de otros ciudadanos y de su egoísmo particular. La voluntad general señala el acuerdo de las distintas voluntades particulares, por lo que en ella se expresa la racionalidad que les es común, de modo que aquella dependencia se convierte en la auténtica realización de la libertad del individuo, en cuanto ser racional.


Finalmente, Emilio o De la educación (1762) es una novela pedagógica, cuya parte 
religiosa le valió la condena inmediata por parte de las autoridades parisinas y su huida a Neuchâtel, donde surgieron de nuevo conflictos con las autoridades locales, de modo que en 1766, aceptó la invitación de David Hume para refugiarse en Inglaterra, aunque al año siguiente regresó al continente convencido de que Hume tan sólo pretendía difamarlo.
A partir de entonces Rousseau cambió sin cesar de residencia, acosado por una manía persecutoria que lo llevó finalmente de regreso a París en 1770, donde transcurrieron los últimos años de su vida, en los que redactó sus escritos autobiográficos.





 Información sacada de:




CARLOS III DE ESPAÑA.

Carlos III de Borbón (Madrid, 20 de enero de 1716 – Ibid., 14 de diciembre de 1788), fue duque de Parma (como Carlos I) entre 1731 y 1735, rey de Nápoles (como Carlos VII) y rey de Sicilia (como Carlos V) de 1734 a 1759 y de España desde 1759 hasta su muerte. Ha recibido como sobrenombres el Político[2] y el Mejor Alcalde de Madrid.
Carlos era el tercer hijo varón de Felipe V que llegó a la vida adulta y el primero que tuvo con su segunda mujer, Isabel de Farnesio, por lo que fueron sus medio hermanos Luis I y Fernando VI, quienes sucedieron a su padre en un primer momento. La muerte sin descendencia de estos llevaría a Carlos a ocupar el Trono español.
Carlos sirvió a la política familiar como una pieza en la lucha por recuperar la influencia española en Italia: heredó inicialmente de su madre los ducados de Parma, Plasencia y Toscana (1731); pero más tarde, al conquistar Felipe V el Reino de Nápoles y Sicilia en el curso de la Guerra de Sucesión de Polonia (1733-1735), pasó a ser rey de aquellos territorios con el nombre de Carlos VII. Contrajo matrimonio en 1737 con María Amalia de Sajonia, hija de Federico Augusto II, duque de Sajonia y de Lituania y rey de Polonia.

Infancia y juventud

Carlos III con unos 10 años de edad. Cuadro de Jean Ranc.
Nace el 20 de enero de 1716 a las 4 de la madrugada en el Real Alcázar de Madrid. Su cuidadora fue María Antonia de Salcedo. Luego, fueron responsables de él un grupo de hombres a cargo de Francisco María Spínola y Spínola, Duque de San Pedro.[3] El 15 de enero 1724 su hermanastro Luis hereda el trono por la abdicación de su padre en su favor, pero fallece en agosto y su padre vuelve a ser rey.
Se trasladará a Sevilla junto con su padre en 1729. Las naciones europeas, con el Tratado de Utrecht de entre 1713 y 1715 y el Tratado de Hannover de septiembre 1725, firmado como respuesta al Tratado de Viena de abril de 1725, establecían sus posiciones en Europa. España había perdido muchos territorios e influencia tras la Guerra de Sucesión. Sin embargo, esta situación no duraría mucho ya que en los planes de Felipe V estaba recuperar sus territorios en Italia.
Desde Sevilla, el monarca pone en marcha un plan para asegurar la sucesión de su hijo en el Ducado de Parma, firmando el Tratado de Sevilla con Inglaterra y Francia. Sin embargo, a la muerte del Duque de Parma, el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos VI invade esos territorios y Felipe V no recibe apoyo de las dos potencias, por lo que amenaza con declarar la guerra por su cuenta.[4] En 1731, el Imperio Romano Germánico se adherirá al Tratado de Sevilla y Carlos III, con 15 años, abandonará Andalucía rumbo a Italia para ocupar sus plazas.
El 1 de febrero de 1733 moría Augusto II, rey de Polonia, cuya monarquía no era hereditaria, sino elegida por el Parlamento polaco, el Sejm. Felipe V envía desde Sevilla un emisario a Varsovia para negociar la candidatura del infante don Felipe y la del infante Carlos. Sin embargo, sus candidatos tenían pocas posibilidades frente a otros con apoyos de Austria y Francia. Felipe V se traslada a Madrid y firma el Tratado del Escorial, Primer Pacto de Familia, donde España abandona su pretensión polaca y decide aliarse con Francia para luchar contra el Imperio Romano Germánico a cambio de la ayuda de Francia en su campaña contra Nápoles y Sicilia, bajo el control austríaco, y para conseguir Gibraltar. La guerra en Italia se ganó, y el 10 de mayo de 1734 el infante don Carlos ordenó proclamar Rey a su padre, sin embargo Felipe V cedió Nápoles y Sicilia a su hijo.

EXPEDICIÓN MALASPINA.

En septiembre de 1788, Alejandro Malaspina, junto con su colega José de Bustamante y Guerra, proponen al gobierno español la organización de una expedición político-científica alrededor del mundo, con el fin de visitar casi todas las posesiones españolas en América y Asia. Este viaje fue conocido popular y públicamente como expedición Malaspina o EXPEDICION MALASPINA Y BUSTAMANTE.

Esta expedición a lo largo de la Historia ha recibido varias denominaciones como  «Viaje científico y recreativo alrededor del mundo», «Expedición vuelta al mundo» y otras, aunque la más conocida es  “La Expedición Malaspina”. Fue una excursión político-científica alrededor del mundo, con el fin de visitar casi todas las posesiones españolas en América y Asia.
Retrato de Alejandro Malaspina
Retrato de Alejandro Malaspina
Los promotores de la idea fueron el teniente de navío Alejandro Malaspina, junto con su amigo José Bustamante y Guerra. Junto a ellos embarcarían ilustres naturalistas y científicos de la época.
En septiembre de 1788, ambos proponen al gobierno español  la organización de esta expedición de carácter político, para conocer la situación de las posesiones españolas, así como científico, con el objeto de catalogar especies de fauna y flora, cartografiar los nuevos territorios, estudiar las minas, etc. El proyecto recibe la aprobación del rey Carlos III, dos meses antes de su muerte. Para llevar a cabo el proyecto, se construyen en los astilleros de Cádiz, dos corbetas gemelas, la Atrevida y la Descubierta.
El 30 de julio de 1789 zarpan de Cádiz, comenzando un viaje que duraría cinco años. La expedición toma rumbo a Montevideo, luego Buenos Aires y llegan hasta la Patagonia. El 3 de Diciembre de 1789 se encuentran con sus habitantes. Sobre este desconocido pueblo de los patagones, circulaba en Europa la leyenda de su gigantesca estatura, según los testimonios recogidos por numerosos marinos. La expedición española convivió unos días con ellos, descubriendo a unas gentes nobles, lejos de todas las fantasías que se comentaban.
Desde allí pasan por las islas Malvinas, establecimiento penal español, y a continuación atraviesan el Cabo de Hornos, todavía sin cartografiar en esa época,  para seguir bordeando el continente americano, hacia el Norte. Después de pasar por Chile, la “Descubierta” visita la isla de Juan Fernández, famosa por la historia de Alexander Selkirk, marino de origen escocés que sobrevivió en soledad durante 4 años y 4 meses, tras ser abandonado allí a su suerte. Cuando por fin regresó a su país, su historia llegó a oídos de Daniel Defoe, y le sirvió de base para su novela Robinson Crusoe.
Mapa del viaje realizado durante Expedición Malaspina
Mapa del viaje realizado durante Expedición Malaspina
Posteriormente visitan el Virreinato de Nueva España, concretamente México, la capital, Guanajuato, conocida por sus minas de plata, y Acapulco, puerto de destino del Galeón de Manila. Buscan infructuosamente un paso entre el Pacífico y el Atlántico por el Norte del continente americano, aunque sí cartografían toda la zona y entran en contacto con las tribus indias de los tingli e incluso llegan a encontrarse con esquimales. A continuación cruzan el Pací­fico haciendo escala en Guam, bordean las Marianas y llegan a las Filipinas en marzo de 1792. En Manila los barcos se separan para estudiar las costas de las islas. Vuelven a unirse para llegar hasta Nueva Zelanda. Arriban a Sidney, en Australia, donde son muy bien recibidos, y cartografí­an la zona.
Desde allí, se dirigen al archipiélago de las Tonga, donde son agasajados por los indígenas, encabezados por su jefe Vuna, que entabla una buena amistad con Malaspina.
La idea inicial era regresar a España por África, doblando el cabo de Buena Esperanza, pero parece que por el cansancio de las tripulaciones deciden regresar a América y volver a casa. Llegan a Cádiz en marzo de 1794.
Lámina de cuadrúpedos de la Expedición Malaspina, realizada durante el viaje.
Lámina de cuadrúpedos de la Expedición Malaspina, realizada durante el viaje.
Son recibidos como héroes. El gobierno les encarga la elaboración de un informe de la expedición, “Viaje cientí­fico-polí­tico alrededor del mundo”, que es presentado al nuevo monarca Carlos IV. En el informe se critica la política española en las colonias, por lo que Malaspina cae en desgracia y es encarcelado durante 10 años. Tras salir de la cárcel liberado por Napoleón, regresa a Italia donde fallece en 1810. Bustamante tuvo un mejor destino, ya que fue gobernador de Montevideo.
 A pesar de Godoy, ministro de Carlos IV,  el informe no se destruyó. Afortunadamente toda la documentación fue custodiada en diversos archivos  y en 1885 fue publicada por Pedro de Novo y Colson. En él se detallan cartas naúticas, informes de minerí­a, estudios de más de 500 especies y 14.000 plantas, dibujos étnicos y paisajes. Gracias a ello se ha podido constatar la verdadera magnitud de aquella empresa, cumbre de la Ilustración Española.

Louis XIV

El que fuera elevado a la altura de un dios por encima de la nobleza, como dueño y señor de la persona y propiedades de diecinueve millones de franceses, nació el 5 de septiembre de 1638 en Saint-Germain-en-Laye, junto a París. Su padre, Luis XIII, y su madre, Ana de Austria, interpretaron como una señal de buen augurio que su hijo naciese ya con dos dientes, lo que quizás presagiaba el poder del futuro rey para hacer presa en sus vecinos una vez ceñida la corona. Muerto su progenitor en 1643, cuando el Delfín contaba cuatro años y ocho meses, Ana de Austria se dispuso a ejercer la regencia y confió el gobierno del Estado y la educación del niño al cardenal Mazarino, sucesor en el favor real de otro excelente valido: el habilísimo cardenal Richelieu. Así pues, fue Mazarino quien inculcó al heredero el sentido de la realeza y le enseñó que debía aprender a servirse de los hombres para que éstos no se sirvieran de él. No hay duda de que Luis respondió de modo positivo a tales lecciones, pues Mazarino escribió: "Hay en él cualidades suficientes para formar varios grandes reyes y un gran
hombre."
Aquel infante privilegiado iba a vivir entre 1648 y 1653 una experiencia inolvidable. En esos años tuvieron lugar las luchas civiles de la Fronda, así llamadas por analogía con el juego infantil de la fronde (honda). La mala administración de Mazarino y la creación de nuevos impuestos suscitaron primero las protestas de los llamados parlamentarios de París, prestigiosos abogados que registraban y autorizaban las leyes y se encargaban de que fueran acatadas. Mazarino hizo detener a Broussel, uno de sus líderes, provocando con ello la sublevación de la capital y la huida de la familia real ante el empuje de las multitudes. Era el comienzo de la guerra civil.
Para sofocar la rebelión, el primer ministro llamó a las tropas del príncipe de Condé, Gran Maestre de Francia y héroe nacional; los parlamentarios claudicaron inmediatamente, pero Condé aprovechó su éxito para reclamar numerosos honores. Cuando Mazarino lo hizo detener en enero de 1650, la nobleza se levantó contra la corte dando lugar a la segunda Fronda, la de los príncipes.
La falta de acuerdo entre los sublevados iba a decidir su fracaso, pero eso no impidió que durante meses el populacho se adueñara otra vez de París; la reina madre y su familia, de regreso al palacio del Louvre, hubieron de soportar que una noche, tras correr la voz de que el joven monarca estaba allí, las turbas invadiesen sus aposentos y se precipitaran hacia el dormitorio donde el niño yacía inmóvil en su cama, completamente vestido bajo las mantas y fingiendo estar dormido: ante el sonrosado rostro rodeado de bucles castaños, la cólera del pueblo desapareció de pronto y fue sustituida por un murmullo de aprobación. Luego, todos abandonaron el palacio como buenos súbditos, rogando a Dios de todo corazón que protegiera a su joven príncipe.
Aquellos acontecimientos dejaron una profunda huella en el joven Luis. Se convenció de que era preciso alejar del gobierno de la nación tanto al pueblo llano, que había osado invadir su dormitorio, como a la nobleza, permanente enemiga de la monarquía. En cuanto a los prohombres de la patria, los parlamentarios, jueces y abogados, decidió que los mantendría siempre bajo el poder absoluto de la corona, sin permitirles la menor discrepancia.
Luis XIV fue declarado mayor de edad en 1651 y el 7 de junio de 1654, una vez pasado el huracán de las Frondas, fue coronado rey de Francia en la catedral de Reims. A partir de ese momento, su formación política y su preparación en el arte de gobernar se intensificaron. Diariamente despachaba con Mazarino y examinaban juntos los asuntos de Estado. Se dio cuenta de que iba a sacrificar toda su vida a la política, pero no le importó: "El oficio de rey es grande, noble y delicioso cuando uno se siente digno y capaz de realizar todas las cosas a las cuales se ha comprometido."
No es de extrañar, pues, que comprendiese perfectamente su obligación de casarse con la infanta española María Teresa de Austria, hija de Felipe IV de España, porque así lo exigían los intereses de Francia. Según la Paz de los Pirineos, tratado firmado en 1659 entre ambos países, la dote de la princesa debía pagarse en un plazo determinado. Si no se efectuaba el pago, la infanta conservaría su derecho al trono español. El astuto Mazarino sabía que España estaba prácticamente arruinada y que iba a ser muy difícil cobrar la dote, con lo que Luis XIV podría reclamar, a través de su esposa, los Países Bajos españoles e incluso el trono de España. Al soberano nunca le satisfizo aquella reina en exceso devota y remilgada, pero cumplió con los compromisos adquiridos y con todas sus obligaciones como esposo. Al menos, durante los primeros años de su matrimonio.

 El 9 de marzo de 1661, Mazarino dejaba de existir. Había llegado el momento de ejercer la plena soberanía. Luis XIV escribió en su diario: "De pronto, comprendí que era rey. Para eso había nacido. Una dulce exaltación me invadió inmediatamente". Cuando los funcionarios le preguntaron respetuosamente quién iba a ser su primer ministro, el soberano contestó: "Yo. Les ordeno que no firmen nada, ni siquiera un pasaporte, sin mi consentimiento. Deberán mantenerme informado de todo cuanto suceda y no favorecerán a nadie."
Imformacion sacada de: biografiasyvidas